Catalunya, el camello de la marihuana en Europa

España, en concreto Catalunya, se ha convertido en el mayor exportador de marihuana de Europa y en el mayor importador de crimen organizado. Los Mossos advierten del riesgo de una posible alianza entre las mafias del cannabis

Catalunya, el camello de la marihuana en Europa
Los Mossos incautan una media de 1.000.000 de plantas de marihuana cada año | AFP

Tan solo en esta última semana los Mossos d’Esquadra han informado acerca de tres operaciones contra el narcotráfico en distintos puntos de Catalunya, principalmente enfocadas en el tráfico de marihuana. La mayor parte de las plantaciones desmanteladas en los últimos días pertenecían a la mafia albanesa, si bien una de ellas estaba gestionada por un grupo criminal ruso. 

En la última rueda de prensa ofrecida por el Jefe de Investigación Criminal de Mossos d’Esquadra con motivo de un macrooperativo antidroga, el intendente Ramón Chacón explicaba que el negocio de la marihuana se ha convertido para el cuerpo policial autonómico en “una preocupación importante”. En los últimos meses, los investigadores han sido testigos del asentamiento de grupos criminales internacionales procedentes de toda Europa. “Somos el mayor exportador de marihuana de toda Europa y el mayor importador de crimen organizado”, explicaba el intendente, que ha trabajado en la desarticulación de mafias procedentes de Albania, Suecia, Alemania, Francia, Reino Unido, Bélgica o Croacia. “En estos momentos no hay otro país de la Unión Europea que esté recibiendo tanto crimen organizado como España y todo esto gira en torno a un mismo negocio: el de la marihuana.”

El asentamiento de las mafias en España y, concretamente en Catalunya, por su emplazamiento geográfico, preocupa sobremanera a los Mossos. En los últimos años se ha producido un aumento exponencial de la violencia asociada a los clanes de la marihuana. El tráfico de esta sustancia ilícita lleva implícito otra serie de delitos. 

Tres homicidios anuales

Las mafias se roban la mercancía entre ellas en los conocidos popularmente como “vuelcos”. Pero, evidentemente, estos golpes no pueden denunciarlos ante la policía. Así que, para repeler estos asaltos, las mafias recurren a la compra de armas en el mercado negro, “un comportamiento que hasta ahora no se estilaba en el mundo de la marihuana”, explica el intendente. En las plantaciones suele haber una o dos personas para su vigilancia. Tres a lo sumo. Para defenderse de grupos numerosos de asaltantes muy violentos van armados hasta los dientes. “En el 11% de las plantaciones incautamos armas”, confirman los Mossos. 

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Esta nueva forma de defenderse no solo ha provocado un notorio incremento de la violencia sino también del tráfico de armas en España. “Nos enfrentamos a 3 homicidios anuales solo en Catalunya vinculados a la marihuana”, explica el Jefe de Investigación Criminal de los Mossos d’Esquadra. En una de las últimas operaciones contra la mafia albanesa, el intendente reveló algunas de las tácticas que usan estos grupos para blindarse contra posibles asaltos y que suponen un elevado riesgo para el resto de la ciudadanía. “En una nave industrial ubicada en el polígono de Reus electrificaron la puerta de entrada. Cualquier persona que tocara la entrada se habría quedado pegada. Era la puerta principal de una nave industrial en mitad de un polígono donde cualquiera podría haber tocado esa puerta: un cartero, un comercial, un crío jugando, el trabajador de la nave de al lado”. 

Catalunya, la huerta de Europa

Dentro de la nave, los Mossos incautaron una ingente cantidad de marihuana. Las operaciones contra el tráfico de esta sustancia se han convertido en el día a día de los agentes. La facilidad de su cultivo y la velocidad de crecimiento hace que la plantación se multiplique en muy poco tiempo y ofrezca hasta cuatro cosechas al año.  Sin embargo, las toneladas de marihuana producidas en Catalunya no se consumen aquí. Las mafias las envían al norte de Europa donde su precio alcanza un valor cinco veces más elevado que en nuestro país. “Nosotros somos el huerto, producimos casi toda la marihuana que se consume en Europa”, explica el investigador. 

Aunque los Mossos realizan un esfuerzo titánico para frenar la producción masiva de cannabis, son conscientes de que si no se desarticula la organización matriz, en pocos meses encontrarán otro local, en otra zona del territorio catalán, en el que volver a cultivar las plantas. Los Mossos y las mafias juegan al gato y al ratón. “Desarticular la organización en destino es la única forma de acabar con el crimen organizado”, confiesan. Asimismo, la presencia de numerosas mafias de varios países de Europa en Catalunya hacen temer a la policía la posibilidad de la creación de un cluster. 

El impacto ambiental

El negocio de la marihuana lleva toda una serie de delitos asociados: homicidios, vuelcos, blanqueo de capitales y, por supuesto, defraudación del fluido eléctrico. Solo en el último operativo realizado conjuntamente entre Mossos y Policía Nacional contra la mafia albanesa, trabajaron 76 operarios de Endesa. En ese caso concreto el clan albanés hizo un consumo de 7 millones de kilovatios para mantener sus plantaciones, el equivalente a lo que gastan 2.000 familias españolas durante todo un año. 

Según los cálculos aproximados, este consumo rondaría 1.6 millones de euros. Sin embargo, teniendo en cuenta que las plantaciones necesitan luz las 24 horas del día, sin pausa, el gasto real que estiman los Mossos se acerca a los 6 millones de euros por cada 25.000 plantas. Teniendo en cuenta que cada año se incautan, solo en Catalunya, un promedio de 1 millón de plantas de marihuana, se traduce en más de 200 millones de euros de defraudación. Además de la violencia asociada a la guerra de la marihuana, ya lo ven, la huella medioambiental de la marihuana, paradójicamente, es absolutamente salvaje. 

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