Catalunya: de región de paso a ser el huerto de Europa

Toni Salleras, Inspector, Jefe del Área Central de Crimen Organizado de los Mossos hace una radiografía de las principales consecuencias que conlleva el auge de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de marihuana instaladas en Catalunya desde 2015

“No somos un narcoestado, pero debemos seguir trabajando para evitar serlo”
Hace seis años agentes del Área de Crimen Organizado de los Mossos d‘Esquadra ya se percataron del aumento exponencial de organizaciones criminales que llegaban a Catalunya / El Taquígrafo

2015. Hace seis años agentes del Área de Crimen Organizado de los Mossos d‘Esquadra ya se percataron del aumento exponencial de organizaciones criminales que llegaban a Catalunya dispuestas a aposentar en este territorio sus negocios ilícitos relacionados con el cultivo y tráfico de marihuana. 2017. La policía catalana constató la gravedad del problema: Catalunya había dejado de ser una región de paso y se había convertido en el huerto de Europa. En un territorio productor, con todas las consecuencias que este cambio de paradigma conlleva: más corrupción, violencia e inseguridad.

2021. Los Mossos d’Esquadra y el resto de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado se emplean a fondo para dificultarles la vida a todas las mafias que se han afincado aquí. Principalmente para evitar que dichas organizaciones lleguen a un estado simbiótico con el resto de agentes de nuestra sociedad, instalándose en el seno del status quo: en la política, en la policía, comprando pueblos enteros, ayuntamientos, comercios y servicios esenciales.

Cambio de paradigma

No queremos que la seguridad de Catalunya se asocie a la seguridad que existe en otros países productores como México o Colombia. Queremos mantener unas calles seguras” reconoce Toni Salleras, Inspector, Jefe del Área Central de Crimen Organizado de los Mossos. “Catalunya se ha convertido en una región productora, la droga permanece en el territorio mucho más tiempo, se invierten más recursos y eso provoca que grandes organizaciones criminales de todo el mundo se instalen aquí para vigilar de cerca sus plantaciones. Exportamos marihuana a Europa e importamos crimen organizado”, añade el Inspector.

 “Actualmente nos encontramos en un momento en el que se ha dado un nuevo escenario y todas las organizaciones criminales quieren una parte del pastel que se sirve aquí en Catalunya”, matiza Salleras. Por eso, asegura, el aumento de la violencia es algo intrínseco en esta situación de “guerra”, porque todos los grandes grupos del crimen organizado transnacional luchan para ver quien puede acaparar más terreno. Y, el tablero de juego son nuestras calles.

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Más violencia, más corrupción

Su presencia, por lo tanto, se traduce, por un lado, en un indudable aumento de la ‘narcoviolencia’. En 2020, aun en plena pandemia y con todas las restricciones de movilidad que se vivieron, se registraron 102 incidentes relacionados con la marihuana. El 95% fueron ‘narcoasaltos’ (‘vuelcos’ a plantaciones de clanes rivales). Y, en el 68% de los casos se incautaron armas. “Ahora – explica el Inspector Salleras – en la mayoría de las medianas y grandes organizaciones todos los miembros van armados para protegerse y proteger sus bienes”.

Y, por otro lado, añade el Inspector, en la corrupción de actividades y sectores relacionados con su labor criminal: lampistas, servicios de inmobiliarias, transportistas e, incluso, policías, como se ha constatado precisamente esta semana en Llinars del Vallès.

Emplearse a fondo para no ser un ‘narcoestado

Preguntado por la gravedad del asunto el Jefe del Área Central de Crimen Organizado no se esconde: “todavía no somos un narcoestado, pero tenemos que seguir trabajando para evitar serlo”. El caldo de cultivo – asegura – hace años que lleva cociéndose a fuego lento y lamentablemente se dan muchas circunstancias propias de un estado dominado por las mafias de la marihuana.

De hecho, esta misma semana se han registrado dos sucesos que se entienden como una clara y directa consecuencia del presente problema con las organizaciones criminales aposentadas en nuestro territorio: por un lado, la muerte de un joven que vigilaba una plantación en Les Borges Blanques, tras ser atacado por un clan rival (lo que se conoce como ‘vuelco’). Y, en segundo lugar, la detención de cuatro policías locales por colaborar con una red de cultivo y tráfico de marihuana en Llinars del Vallès.

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