Caso Macedonia: Aguirre fracasa en su intento de llevar a juicio a los Mossos

El juez instructor número 1 de Barcelona dicta auto de sobreseimiento contra los cuatro Mossos d'Esquadra de la Unidad Anticorrupción acusados por narcotráfico por este mismo juez hace 4 años

Caso Macedonia: Aguirre fracasa en su intento de llevar a juicio a los Mossos
El juez Joaquín Aguirre, instructor de la Operación Macedonia

Lo ha intentado de todas las formas. Con todo tipo de argumentos. Ganando tiempo, perdiendo adeptos o luchando contra las apremiantes órdenes de la Audiencia de Barcelona.

Tras casi 9 años de instrucción y ante la inacción de las diligencias investigadoras, ya ordenó al juez que diera carpetazo a este caso de supuesta corrupción policial que, como ya aventuraba este medio hace meses, se está desmoronado, día a día, como un azucarillo.

A pesar de los intentos desesperados del juez por mantener viva una causa contra decenas de inocentes, a los que le ha resultado imposible llevar a juicio, el caso cae por su propio peso.

Sin acusación

Pero, a menudo, todo ridículo tiene una justificación. El juez de instrucción número 1 de Barcelona ha dictado auto de sobreseimiento contra los cuatro Mossos d´Esquadra, a los que acusaba de connivencia con narcotraficantes y de haber obstruido a la justicia al no incluir determinadas conversaciones telefónicas grabadas por orden judicial en sus informes y atestados.

Son los mismos policías que Aguirre mantuvo imputados durante 4 años sin que se alcanzase a saber por qué, o a la espera de qué.

La Fiscalía Anticorrupción primero, y la de Barcelona después, ya le dijeron que ahí no había delito alguno y que por lo tanto no pensaban acusarlos.

Aguirre, que desde el inicio de las diligencias se apoyó (de una forma descarada y casi posesiva) en la acusación particular, liderada por el sindicato ultra Manos Limpias (con cuyos legales representantes, Aguirre ha mantenido una muy próxima relación profesional), se ha quedado compuesto y sin novia cuando el sindicato, transcurridos todos los plazos legales establecidos, ha decidido no presentar escrito de acusación.

La fiscalía ya le avisó

Y sin acusación no hay caso, como bien sabe el juez. Hace 9 años, al inicio de estas diligencias, la entonces Fiscal Jefe de Cataluña, Teresa Compte, le dijo a Aguirre que no le iba a seguir en esta andadura porque no veía, por ninguna parte, connivencia de los Mossos con la red de presuntos narcotraficantes.

Según comentó la fiscal jefe a un fiscal en excedencia: Aguirre, poco después de salir del despacho de Compte, contrariado y enfadado, no tuvo reparo en establecer contacto con el controvertido sindicato Manos Limpias que, de inmediato, se persono en la causa.

En esta trama tan compleja de la “operación Macedonia”, Joaquín Aguirre, en la aparente creencia de que estaba ante la gran operación criminal de su vida, ante el caso de corrupción más gordo de su carrera y por cuya resolución bien podría ser recordado durante años, se ha encontrado de cara con la palmaria realidad: todos los guardias civiles procesados en estas diligencias fueron finalmente absueltos.

Aguirre llegó a sopesar, como lo compartió con un exfiscal, la posibilidad de ordenar una entrada y registro en la Comandancia de la Guardia Civil y proceder a la detención de todo el Grupo ECO – delegación en Catalunya de la UCO -.

Aguirre le llegó a decir al entonces intendente de los Mossos, José Luis Trapero, que éste le pidiera dichos mandamientos de entrada, registro y detención de los Guardias Civiles, entre ellos el entonces teniente coronel, Daniel Baena.

Trapero, sólido y anclado en la legalidad, le dijo “señoría yo procederé si usted me lo ordena, pero no se lo voy a pedir porque, sinceramente, no veo indicios de criminalidad por ningún lado”. Desde entonces y, a tenor de los múltiples interrogatorios que ha revisado este medio, Trapero pasó a ser una verdadera obsesión para Aguirre.

Todos los miembros de CNP, investigados también por Aguirre en el marco de esta causa, ni siquiera llegaron a juicio porque las diligencias contra ellos se archivaron mucho antes de la fase de juicio y ahora todos los miembros de la Unidad Anticorrupción de los Mossos han visto como el propio juez se la tenía que envainar sin otro remedio que exonéralos de la acusación.

Cuatro presuntos narcos y poco más

Así pues, el “caso Macedonia” queda circunscrito a un grupo de supuestos traficantes a los que se detuvo en posesión de 1 kilo de cocaína, un supuesto confidente policial, Manuel G.C y un subinspector de los Mossos, presuntamente sobornado con una caja de donuts (¡¡y que pagó un mes de prisión preventiva por ello¡¡).

Los supuestos narcos preparan sus defensas. El supuesto confidente, que para Aguirre era el capo de una gran organización criminal, ha resultado ser una persona a la que prácticamente nadie conocía, al que no ha podido imputar delito alguno de narcotráfico y que ha sufrido en sus carnes la presión de un juez ávido por “noticias criminis” que no existían y que, por lo tanto, Manuel G.C. no podía exponerle salvo que mintiera.

Lo del subinspector de los Mossos y los donuts es para premio. Este agente sólo pide una cosa: que los que tienen la potestad de decidir su futuro escuchen todas las conversaciones telefónicas en las que él aparece y no sólo las que ha sopesado el juez para avalar sus teorías incriminatorias.

Este agente fue reincorporado al servicio con todos los honores y espera, ahora, el pronunciamiento de la Fiscalía con la esperanza de que no le lleve a juicio tras el calvario sufrido.

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