Caso “Igor el Ruso”: el único testigo, marcado de por vida por este atroz crimen

Durante la segunda sesión del juicio contra Norbert Feher se ha podido escuchar la declaración del padre del ganadero fallecido, en calidad de testigo, y el testimonio de varios agentes de la Benemérita.

Caso “Igor el Ruso”: el único testigo, marcado de por vida por este atroz crimen
José Luis Iranzo, el padre del ganadero asesinado, ha declarado durante la segunda sesión del juicio como testigo | POOL

José Luis Iranzo Balaguer, el padre de uno de los tres asesinados por Norbert Feher, alias “Igor el Ruso”, ha revivido durante la segunda jornada del juicio contra el exmilitar serbio que perpetró un triple crimen en 2017 en Teruel, la ejecución de su propio hijo. Lo ha hecho pasadas las 10 de la mañana en el Palacio de Justicia de Teruel y a un metro escaso de la jaula de cristal en la que se sienta el asesino de su hijo. Sin embargo, el padre del ganadero, fallecido a causa de los disparos efectuados por Feher, no ha tenido que verlo ya que los funcionarios judiciales han bajado las persianas de la pecera en la que se custodia al peligroso acusado. 

José Luis Iranzo ha detallado lo que sucedió durante la fatídica noche del 14 de diciembre de 2017 en su masico de Mas del Saso (Teruel). El declarante esperaba en la masía a que su hijo lo recogiese, sin percatarse de la presencia de Feher. Lo siguiente que recuerda es el sonido de un coche aproximándose a la finca, varios disparos y un chillido. Su primer pensamiento fue que alguien había disparado a su perro, un mastín que protegía la propiedad, pero nunca se le pasó por la cabeza que la víctima pudiese ser su hijo. Acto seguido, vio el coche de su hijo alejándose. A pesar de que gritó e incluso le tiró una piedra para que se detuviese, el vehículo continuó su camino. Lo que desconocía el señor Iranzo era que quien conducía el vehículo era Norbert Feher y que los disparos que había escuchado habían acabado con la vida de su hijo a escasos metros de donde él se encontraba. De haberlo escuchado Feher, el único testigo podría haber sido, también, asesinado. Asustado, se escondió tras unas pacas de pajas y alertó a la Guardia Civil. «Los minutos se me hacían horas. Sentí mucho miedo», ha recordado. Poco después escuchó de nuevo un intenso tiroteo, el que acabó con la vida de los dos agentes de la Benemérita, Víctor Romero y Víctor Caballero, y efectuó una segunda llamada a la Guardia Civil. «Yo soy el único testigo, la única persona que lo vio todo. He intentado ser veraz, porque allí no había nadie más», ha declarado esta mañana ante el jurado popular. 

Cuando los agentes se personaron en el lugar indicado por el señor Iranzo, este supo que había un cuerpo sin vida e intuyó lo que había sucedido en realidad. Sin embargo, se ha lamentado de no haber recibido suficiente información sobre la muerte de su hijo. «No sé ni dónde murió exactamente mi hijo, porque hubiera puesto aunque fuera un ramo de flores, no me ha dado explicaciones nadie», se ha lamentado el padre del ganadero asesinado. La voz de Iranzo, que ha querido declarar de pie y lo ha hecho manteniendo en todo momento la compostura, solo se ha quebrado al recordar el momento en el que conoció la identidad del fallecido. Fue esa misma noche, en un centro de salud, “Yo solico, al pie del centro de salud, sin mi mujer ni mi hija; esa fue mi desgracia y mi desolación”. 

José Luis Iranzo ha pedido que la muerte de su hijo se haga justicia. A las puertas del Juzgado se han congregado los amigos del fallecido para arropar en esta dura declaración al padre del ganadero, que esta mañana ha tenido que revivir la muerte de su hijo ante el tribunal. 

En la segunda jornada del juicio, una de las más importantes, se han podido conocer también los testimonios de varios agentes de la Benemérita y de la Policía Judicial que servirán para determinar si en los días previos a los crímenes se produjo una negligencia por la inacción policial, dado que “Igor el Ruso” campó a sus anchas por las montañas turolenses entre el primer tiroteo Albalate y el triple crimen de Andorra (Teruel), cometido nueve días después.

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