Caso Helena Jubany: prescribe el crimen para aquellos que nunca fueron investigados

El Juzgado de Instrucción 2 de Sabadell mantiene abierta la causa, tras imputar a Xavi Jiménez 24horas antes de que prescribiera el delito de asesinato. Sin embargo, acuerda cerrar el caso para aquellos que nunca fueron investigados

Caso Helena Jubany: prescribe el crimen para aquellos que nunca fueron investigados
Helena Jubany - Imagen cedida

Novedades agridulces en el marco de la investigación por el asesinato de Helena Jubany. Veinte años después de cometerse el crimen, el Juzgado de Instrucción número 2 de Sabadell ha acordado, como se establece en el Código Penal, la prescripción del delito para “cualquier persona que hasta ahora no haya tenido, en ningún momento, la condición de investigado” en dicha causa. Aunque se cierra una puerta, el crimen, por ahora, no prescribirá: ni para el nuevo sospechoso, Xavier Jiménez, ni para aquellos que, pese a no estar imputados en la actualidad, sí lo estuvieron en algún momento de la investigación, como es el caso de Ana Echaguivel y Santi Laiglesia, el que desde el inicio ha sido el principal sospechoso para la familia de la bibliotecaria.

Laiglesia, además, fue pareja de Montse Careta, que se suicidó en prisión tras ser detenida por su presunta vinculación con los anónimos que recibió Jubany antes de morir. La joven siempre defendió su inocencia. En la actualidad, sin embargo, la autoría de estas notas manuscritas vuelve a estar en duda, pues el juez ha ordenado la repetición de la pericial de caligrafía para compararla con la letra de Xavi Jiménez, el recién imputado por la muerte tras el vaciado del disco duro del ordenador de Helena. El perito informático Bruno Pérez extrajo del antiguo aparato información lo suficientemente relevante como para relacionar a Jiménez con las notas anónimas que obran en la causa. En especial, porque en los correos electrónicos que éste envió a la asesinada, se comenta contenido idéntico al que aparece en las cartas.

A la espera de conclusiones determinantes

El delito prescribió el pasado 2 de diciembre, cuando se cumplieron 20 años de la muerte de la bibliotecaria. Un día antes el juez notificó a Xavi Jiménez su condición de investigado, prolongando la vigencia del delito 20 años más, en relación a esta persona. Después de llevar años en el cajón de sastre de los juzgados de Sabadell, el caso está más vivo que nunca y los investigadores esperan que las nuevas periciales, la de caligrafía y el nuevo análisis de los chats que está rehaciendo la Policía Nacional, permitan sacar conclusiones determinantes de quién mató a Helena Jubany.

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Los agentes de la policía judicial, por su lado, pidieron reanalizar los chats que obraban en el disco duro para poder obtener más información de “Rius_Kant”, el usuario anónimo que acosó a Helena por el chat de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) poco antes de morir.

¿Quién es Xavi Jiménez?

Por ahora no se ha podido vincular a este acosador virtual con el nuevo sospechoso de la muerte, pero es otra de las dudas que quieren despejar con las nuevas periciales. Jiménez, como lo eran Careta, Laiglesia y Echaguivel, es exmiembro de la Unión de Excursionistas de Sabadell e intercambió varios correos con la fallecida. Ahora, 20 años después del crimen, el juez entiende que, en relación con los correos y los anónimos, “esta coincidencia podría no ser casual”. Cabe recordar en este sentido, que Jubany poco antes de morir recibió dos anónimos. Las cartas iban acompañadas de pastas y horchata – su bebida favorita –, en la primera ocasión; y, un zumo de naranja – aliñado con Benzodiacepinas – en la segunda. Al parecer, se trataba de un juego de rol, en el que los autores le daban pistas para que adivinase quien estaba tras ese misterio.

El día de su muerte, a Helena la drogaron con el mismo fármaco que sus misteriosos anónimos habían aliñado el zumo. Desapareció el 30 de noviembre de 2001. Su cuerpo apareció, desnudo, en el patio de luces de un edificio el día 2 de diciembre. No era su vivienda habitual. Casualmente, una de las acusadas, Montse Careta, vivía entonces en el edificio colindante.

La autopsia determinó que la habían lanzado desde la azotea cuando se encontraba en estado de semi-coma, pues se le detectó una dosis de Benzodiacepinas en sangre 35 veces superior a la normal, cantidad que la dejó inconsciente, pero insuficiente para causarle la muerte.

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