Cambio Climático: el ultimátum de la tierra

Según la ONU, tan solo nos quedan 11 años para limitar la catástrofe del cambio climático. Las consecuencias podrían ser irreversibles.

Cambio Climático: el ultimátum de la tierra

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha lanzado un mensaje claro: nos quedan 11 años. Este es el plazo que tiene la humanidad para intentar revertir las consecuencias del cambio climático, las cuales podrían provocar auténticas catástrofes naturales en nuestro planeta: más sequías, inundaciones, olas de calor extremo, más pobreza y más hambre.

Para entender la gravedad del asunto y tomar consciencia de la necesidad de implicarnos, cabe recordar que el planeta ha sufrido varios cambios climáticos a lo largo de su historia, pero este sería el primero provocado por el ser humano y no como consecuencia de los procesos de la naturaleza terrestre. A partir de la Revolución Industrial, basada en el consumo de energías fósiles y de las emisiones de gases que llamamos de efecto invernadero (GEI), se empezó a acumular la radiación infrarroja en el interior de la capa de Ozono, calentándolo todo, como la temperatura de la Tierra.

Cambio climático VS calentamiento global

Unidos, pero diferentes. Aunque a veces se usan como sinónimos, el calentamiento global hace referencia al aumento de las concentraciones de GEI en la atmósfera. Sin embargo, el cambio climático se refiere a los cambios en los fenómenos meteorológicos que definen el clima durante un largo período. Por tanto, uno es origen y otro, consecuencia.

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En este sentido, según el portal “The Conversation”, los efectos que apreciamos de manera directa son unas sequías cada vez más largas y extremas en todo el mundo, tormentas tropicales más severas debido a las temperaturas más cálidas del agua del océano, disminución de la presencia de nieve en las cordilleras, desaparición de glaciares, del hielo y la nieve en zonas polares. Este último, es el que podría hacer subir el nivel del mar considerablemente, inundando, así, zonas que hasta ahora están habitadas.

Si cambia el clima, cambian nuestro medio ambiente y nuestra economía, nuestra manera de vivir.

Más desastres naturales

Según las principales organizaciones medioambientales del mundo, entre ellas la ONU, cada semana hay una catástrofe natural debida a la crisis climática. Esta situación ha preocupado a dichas organizaciones y tanto la ONU como el portal “Acción por el Clima” afirman que, aunque estos desastres no acaparen la atención internacional, deben ser suficiente para que los países en desarrollo se preparen para los profundos impactos que vendrán.

Además, varias especies terrestres, marítimas y de agua dulce se han trasladado a otros hábitats. Algunas especies de plantas y animales estarán aún más expuestas al riesgo de extinción si las temperaturas medias globales siguen subiendo de manera descontrolada.

Algunas de las imágenes más desgarradoras en este sentido se han visto, las últimas semanas, en los círculos ártico y antártico. En la ciudad industrial rusa de Norilsk, en el norte de Siberia, a más de 800 kilómetros de su hábitat tradicional, una osa polar vagabundeaba, desorientada, en busca de comida entre vertederos.

Las incursiones de osos polares que buscan comida son cada vez más frecuentes en el norte de Rusia, a medida que su hábitat y su alimentación se deterioran como consecuencia del cambio climático y del deshielo. En febrero, los habitantes del archipiélago ártico de Nueva Zembla vivieron una invasión de decenas de osos polares agresivos que buscaban comida.

Aumenta la temperatura de la Tierra

Un estudio sobre el aumento de las temperaturas en las grandes urbes del planeta, liderado por expertos del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zurich, ha analizado a 520 ciudades, entre ellas, dos grandes capitales españolas: Madrid y Barcelona. Los resultados de este análisis se publicaron recientemente en la revista científica PLoS One.

Así pues, si durante estos 11 años de plazo que marca la ONU no se aplican medidas drásticas, según el mencionado estudio, en el año 2050, las temperaturas de Madrid serán comparables a las que tiene en la actualidad la ciudad de Marrakech (Marruecos) y Barcelona, a las de Adelaida (capital y la ciudad más poblada del estado de Australia Meridional, y la quinta más grande de Australia) o Murcia.

En concreto, Madrid aumentará sus temperaturas 6,4℃ durante los meses cálidos y 3,1℃ los meses fríos. Barcelona, en cambio, 3,4℃ los meses cálidos y 2,2℃ los fríos. Y así en más de doscientas ciudades. Los responsables de esta investigación destacan que su trabajo pretende demostrar que los complejos datos científicos sobre crisis climática pueden ser presentados de forma tangible e inteligible para el gran público.

En este sentido, prestigiosos científicos de todo el mundo, englobados en el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), advirtieron hace ya un tiempo que si la temperatura de la tierra aumentaba tan solo 2℃ respecto a los niveles preindustriales, la situación empeoraría significativamente, multiplicándose las sequías, inundaciones y olas de calor extremo. Con ello, aumentando el riesgo de pobreza para cientos de millones de personas.

Debemos evitar ese aumento

Entre 2030 y 2050, se espera que el cambio climático cause aproximadamente 250.000 muertes adicionales por año, como consecuencia de la desnutrición, la malaria, las enfermedades intestinales y el estrés por calor, según el IPCC. Por ello creen que evitar ese aumento de la temperatura de la Tierra podría librarnos de trágicas consecuencias, es más, consideran que un incremento de 1,5℃ podría ser asumible para mitigar los efectos y adaptarnos, ya que la proporción de la población mundial expuesta sería un 50 % menor que en el caso de alcanzar los 2℃.

No llegar a 2℃ de aumento de las temperaturas aliviaría la presión sobre el deshielo del Ártico. Las soluciones para mitigar los efectos pasan por la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a través de mejores opciones de transporte, de producción de bienes y de uso de alimentos, del suelo, del agua y de la energía. Todo esto puede resultar en una mejor salud, particularmente, a través de una menor contaminación del aire.

Multas a la contaminación

En este sentido, la Comisión Europea puede denunciar a España ante el Tribunal de Justicia de la UE el próximo 25 de julio si no se toman medidas urgentes para reducir la contaminación en el área metropolitana de Barcelona y en Madrid.

El primer paso, fue la carta enviada la semana pasada por el comisario europeo de Medio Ambiente, Karmenu Vella, a la ministra española de Transición Ecológica, Teresa Ribera. En la misiva, se pide un reforzamiento de las medidas de calidad del aire ante el incumplimiento de los límites que marca la normativa de la UE.

España ya se salvó in extremis, en mayo de 2018, de ser denunciada al tribunal de justicia europeo por los elevados niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en Madrid y en el área metropolitana de Barcelona. En aquella ocasión, seis países fueron denunciados al tribunal por no respetar los límites de contaminación atmosférica. En concreto, Francia, Alemania y el Reino Unido lo fueron por no respetar los límites de dióxido de nitrógeno (NO2), y tres países más, Hungría, Italia y Rumania, por los elevados niveles de partículas suspendidas en el aire (PM10).

España se salvó, al considerar la Comisión Europea que “las medidas que se están adoptando o que están previstas parecen ser las adecuadas para hacer frente a las carencias detectadas, siempre y cuando se ejecuten correctamente”. España se libró, pero con la advertencia de que se seguiría “supervisando de cerca” la ejecución y la eficacia de estas medidas.

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