Cae un clan que robaba con fuerza en casas de cinco municipios catalanes

El grupo criminal es el presunto autor de 27 robos en distintos municipios de las comarcas del Vallès Occidental, Baix Llobregat y Osona.

Cae un clan que robaba con fuerza en casas de cinco municipios catalanes
Los Mossos actuan contra una banda de atracadores en el Baix Llobregat | Archivo

Los Mossos d’Esquadra han detenido a cuatro hombres albaneses de entre 32 y 34 años como presuntos autores de 27 robos con fuerza en domicilios de cinco municipios ubicados en las comarcas de Vallès Occidental, Baix Llobregat y Osona. Los Mossos consideran, en un comunicado emitido este domingo, que con estas detenciones queda desarticulado este grupo criminal. 

La investigación del caso comenzó el 25 de octubre, cuando varios vecinos alertaron al servicio de emergencias 112 de que habían visto a un hombre, con una actitud extraña, en el parque comunitario de un edificio.

Un policía que se encontraba fuera de servicio también detectó la presencia de este hombre y se acercó para identificarlo. En ese momento, el sospechoso empujó al agente e intentó huir, aunque lo pudo reducir hasta que una dotación policial llegó al lugar y se lo llevó detenido a comisaría. La investigación abierta a raíz de este incidente permitió conocer que el hombre acompañaba a otras dos personas que habían entrado a dos pisos del edificio escalando por los balcones y forzando las puertas exteriores.

De esos pisos, según informan los Mossos, los dos ladrones se llevaron joyas, dinero y objetos de valor.

Un clan de albaneses 

Los tres ladrones formaban parte de un grupo criminal integrado por seis personas, especialistas en forzar la entrada a viviendas, que actuaba de forma metódica y al que se le atribuyen los robos con fuerza en 27 domicilios de Terrassa, Sant Esteve Sesrovires, Cerdanyola del Vallès, Llinars del Vallès y Tona. Según los Mossos, tres de los integrantes del grupo se desplazaban en coche hasta la zona en la que iban a robar. De ellos, uno hacía de conductor y los otros dos, vestidos con ropa oscura, se escondían en la parte posterior del coche para no ser detectados durante el trayecto por las cámaras de seguridad existentes en las carreteras y calles.

Antes de llegar a la zona, el vehículo paraba en una zona boscosa o aislada donde, en las últimas horas de sol del día, los dos hombres que iban escondidos en la parte posterior del coche bajaban del mismo para cometer el robo.

Entretanto, el conductor se iba de la zona para esperar durante horas en un punto alejado, mientras se perpetraba el robo para, posteriormente, recoger a los otros dos hombres en un lugar diferente al de llegada.  El punto de recogida solía estar cerca de una vía rápida de salida y de difícil detección por patrullas o controles policiales. Tras cometer el robo, los tres regresaban con el botín a su domicilio, situado en la calle Perafita, de Barcelona.

Ahora, en prisión 

La División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos estableció, el pasado 18 de diciembre, un operativo que permitió detener a otros tres miembros del grupo, mientras que otros dos habrían marchado de España pocos días antes.

En el registro realizado ese mismo día en el citado domicilio de Barcelona, los agentes encontraron objetos e indicios que los relacionaban con otros veinticinco robos en Terrassa, Sant Esteve Sesrovires, Cerdanyola del Vallès, Llinars del Vallès y Tona. Los cuatro detenidos han pasado a disposición judicial y se encuentran en prisión provisional.

Máxima atención a los robos con fuerza

Los robos con fuerza a domicilios han disminuido un 13% en Barcelona y su Área Metropolitana, una cifra que la policía catalana celebra gratamente, pues en varias entrevistas de este medio con fuentes de los Mossos, éstos han asegurado que el combate contra las mafias que asaltan hogares era uno de sus objetivos anuales.

De forma habitual durante este año, los Mossos han ido desarticulando bandas, tanto de albaneses como de georgianos, dedicadas a la ejecución de robos con fuerza en domicilios. El incremento de los casos durante los últimos meses del pasado año y principios del presente hizo saltar la alarma de los equipos de investigación de la policía catalana, que ha centrado buena parte de sus recursos en erradicar estos clanes, como sucedió con los georgianos que vivían en el colegio Menéndez Pidal de Barcelona.

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