«Barcelona padece una crisis de seguridad»

El incremento obvio de la delincuencia en Barcelona ha propiciado que el teniente de alcalde de seguridad, Albert Batlle, reconozca lo evidente: Barcelona tiene un problema con la inseguridad.

“Barcelona padece una crisis de seguridad”
El teniente alcalde de Barcelona, Albert Batlle, reconoce que la ciudad tiene problemas de seguridad

Que Barcelona está sumida una crisis de seguridad no es ninguna novedad para muchos vecinos, comerciantes y turistas que la padecen desde hace cerca de dos años. Pero, que el teniente de alcalde, Albert Batlle, responsable de la seguridad de la capital catalana, haya reconocido dicha realidad, es el primer paso para formalizar que, evidentemente, existe un problema y que éste debe ser solucionado de raíz y cuanto antes.

Los últimos sucesos, acaecidos en el poco margen de 24 horas —tres peleas con arma blanca, que han dejado a tres personas malheridas en plena vía pública—, han hecho saltar las alarmas definitivas. ¿Quizá un poco tarde? Hay quienes dirían que «mejor tarde, que nunca», pero lo cierto es que vecinos y comerciantes ya no sabían cómo expresar su desesperación.

Espiral de violencia

Porque estos últimos dos meses de verano, inaugurando con ellos el nuevo consistorio barcelonés, sólo han hecho que alertarnos a todos de una situación que lleva años cociéndose. Barcelona no es una ciudad segura, y esta premisa no fue solo el discurso de campaña de la oposición, sino que lo dicen los números. En menos de ocho meses de este 2019, ya se han superado los homicidios consumados ocurridos en la ciudad con respecto a todo el 2018.

Barcelona lleva dos meses amaneciendo con peleas mortales o con heridos de gravedad por arma blanca, con apuñalamientos, homicidios en plena calle, peleas entre clanes rivales y tiroteos. Pero, por si todo esto fuese poco, le añadimos al caldo de cultivo el problema, todavía existente, de los narcopisos, que siguen latiendo en la clandestinidad, y las más de 1.000 denuncias semanales que las comisarias de la ciudad reciben por hurtos y robos con violencia. Antes, los ladrones multireincidentes se concentraban en el metro, que parecía territorio comanche; ahora: los delincuentes han tomado las riendas y ya no se preocupan si están en un callejón del Raval o en medio del lujoso y modernista Paseo de Gracia.

Las leyes, evidentemente, han favorecido esta situación, y la sensación de impunidad, también. Barcelona, como comentaban a este medio varios vecinos involucrados en la lucha por la seguridad de la ciudad, como Núria González, Eliana Guerrero o Tito Álvarez, se ha convertido en la «barra libre» de los delincuentes y toxicómanos de toda Europa y de medio mundo.

Barcelona es, ahora, la ciudad más inquietante (por no decir, peligrosa) de España. Según estadísticas oficiales, se cometen más de 20 delitos por hora, la mayoría, por suerte, son delitos menores, como hurtos y tirones, pero que la estadística lleve consigo 11 homicidios consumados, más otros tantos heridos por arma blanca, evidencia la necesidad destinar un plus de 320 Mossos d’Esquadra a Barcelona, como se propuso desde la Conselleria de Interior.

Las declaraciones de Batlle

Pero con todo, el consistorio (hasta este miércoles) ha insistido en querer tranquilizar a una sociedad que lo que necesitaba eran acciones y no caricias. Y (por fin), Albert Batlle, teniente de alcalde de Prevención y Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, ha reconocido lo que muchos llevan mucho tiempo sabiendo y es que «Barcelona padece una crisis de seguridad».

Batlle reconoció que en los últimos dos meses los hechos delictivos han aumentado un 9%, lo cual ha hecho crecer la sensación de «inseguridad» entre la ciudadanía. Estas declaraciones se producían apenas unas horas después de que un hombre de 40 años, de origen subsahariano, hubiese sido apuñalado en el cuello en la calle Pamplona del Poblenou. Esta es la tercera agresión grave con arma blanca que se produce en la capital catalana en tan solo 24 horas, y la quinta agresión violenta desde el sábado, 10 de agosto.

Hechos alarmantes

En el mes de julio, fallecieron cinco personas en las calles de Barcelona, y en lo que llevamos de agosto, dos. Sin embargo, han sido múltiples las agresiones con arma blanca, sin tener que lamentar fallecidos, como la que también sorprendió a una joven peluquera pakistaní en una peluquería del Raval, el pasado 2 de agosto.

Batlle ha asegurado que se tomarán medidas para revertir la «crisis de seguridad» en la ciudad, porque no quieren que se convierta en crónica ni creen que sea irreversible, según él. Ha recordado que, tanto los Mossos d’Esquadra como la Guardia Urbana, prevén aumentar los efectivos en la ciudad, y ha apostado por hacer un «análisis sereno y responsable» de la situación, según declaraciones a los medios después de tres apuñalamientos en los últimos dos días.

En total, son 11 las muertes violentas que se han registrado en Barcelona, y 7 de ellas tan solo en menos de dos meses. Además, han aumentado también los casos de agresión sexual e incluso de secuestro. La página @Helpers, nacida en mayo de este año a raíz de una violación en les Drassanes, publica con una frecuencia de pocos minutos todos los incidentes que se registran, lo que da a entender que hay otros muchos que ni siquiera llegan a publicarse.

Cada pocos minutos, la página avisa de un nuevo suceso; no todos contemplan víctimas mortales, ni heridos, pero la frecuencia, por desgracia, es demasiado constante. Según un estudio realizado por la policía de Nueva York, se estima que mientras que en el Bronx se produce un hecho delictivo cada 5 minutos, en Barcelona, actualmente, se produce cada 2.

Operación narcopisos

Justamente este miércoles, coincidiendo con las declaraciones de Batlle, los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana llevaron a cabo, desde primera hora de la mañana, un operativo para desmantelar pisos convertidos en puntos de venta de droga en el barrio de Sant Antoni (Eixample) y en el distrito de Sants-Montjuïc de Barcelona, que se saldó con cinco detenciones.

Aunque ciertamente este problema parece haberse reducido drásticamente, tras dos macrooperaciones policiales, fuentes consultadas afirman que sigue estando latente, pero de manera aun más clandestina. Lo que es cierto, y así lo confirman los últimos estudios de drogadicción a nivel europeo, es que Barcelona es la ciudad española donde más sustancias estupefacientes se consumen, y se ha establecido como puerto de entrada y de salida de drogas como la marihuana, la heroína y la cocaína.

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