Barcelona no se puede permitir esto

Los vecinos del Raval insisten en la situación de emergencia que sufre el barrio y exigen más atención por parte de las autoridades. La Asociación de vecinos del Raval reclama más medidas y seguridad policial las 24h

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona y basuras en la calle Salvador del barrio del Raval | Fotomontaje TQ

Barcelona es una ciudad preciosa incluso, podríamos asegurar que es una de las más bonitas del mundo, pero tiene un problema, un problema muy grave, que si no se sabe gestionar a tiempo terminará con el encanto de esta costera ciudad mediterránea.

Este problema se llama Raval, un barrio que cada vez es más conocido por sus narcopisos, sus drogadictos y mafiosos y no por ser una de las zonas más auténticas, históricas y céntricas de la ciudad. Todo lo malo se ha juntado en el Raval y sus vecinos están hartos de sentirse ignorados por las autoridades, en especial por el Ayuntamiento de Barcelona.

Antonio Martínez, secretario de la Asociación de Vecinos del Raval, ha asegurado a eltaquigrafo.com que se sienten “totalmente ignorados por el ayuntamiento condal desde hace cuatro años”. “La dejadez del consistorio ha provocado que los narcopisos vayan aumentando, que haya muchos pisos okupa, muchos indigentes, drogadictos y mucha suciedad”, afirmaba Martínez.

Problemas con los drogadictos

Uno de los principales problemas que apuntaba Martínez es el de los drogadictos y los nacopisos. Drogadictos y alcohólicos campan por el barrio como Pedro por su casa, creando una situación tensa e incómoda con los vecinos.

De hecho, esta semana, este medio recibió unas imágenes de un yonky pinchándose en la plaza Salvador Seguí, cerca de la Illa Robadors. El individuo llevaba varias horas drogándose y escupiendo sangre en el parque que se ve en las imágenes, espacio que suele estar concurrido por niños del barrio.

Barcelona no se puede permitir esto Un drogadicto pinchándose
Un drogadicto pinchándose en un parque infantil en la plaza Salvador Seguí en el barrio del Raval

Martínez asegura que, lamentablemente, “ésta es una imagen a la que los niños del barrio están ya demasiado acostumbrados”. Estas situaciones, comenta el secretario, “crean temor entre los vecinos, que más de una vez han tenido que encararse con estos yonkis”.

Muchos de ellos viven en los narcopisos del barrio, pisos dedicados de manera exclusiva a la venta y consumo de estupefacientes. Estas viviendas, en condiciones lamentables, son desalojadas de vez en cuando por los Mossos d’Esquadra, pero los usuarios rápidamente reabren otro local para esta práctica. Esta dinámica lleva años provocando tensión, malestar y violencia en el barrio, pero aun así no consiguen erradicarlo.

Es por ello, que desde la asociación reclaman más presencia policial, 24 horas al día.

Violencia y agresiones

Lamentablemente, el barrio no es solo conocido por los drogadictos y alcohólicos que residen en la zona, sino por el elevado número de agresiones que se producen en sus calles.

En este sentido, este mismo jueves, una pelea entre dos marroquís, uno de ellos un menor no acompañado (MENA), acabó con éste, herido por arma blanca e ingresado de urgencias. Y para más inri, el herido, que ha sido trasladado al centro médico Pere Camps y posteriormente al Hospital del Mar de Barcelona, se había escapado de un centro del sistema de protección el martes, según informó la Conselleria de Trabajo y Asuntos Sociales.

El presunto autor de la agresión, un joven de 18 años, se presentó en la comisaría de los Mossos d’Esquadra y confesó los hechos, por lo que fue detenido, según explicaron fuentes policiales.

Por desgracia, esta agresión no ha sido un hecho puntual y son habituales las reyertas con arma blanca en el barrio. Antonio Martínez, comentaba que sobe todo hay 3 puntos negros que deberían tener control constante: la zona de la Riera Baixa, Sant Pau del Camp y plaza Castilla.

Suciedad extrema

Martínez también ha destacado “el estado de suciedad extrema del barrio”. Afirmaba, en este sentido, que “los indigentes buscan en la basura objetos que revenden y restos de comida para comer, por lo que rompen y esparcen las bolsas de basura, vertiendo todo el contenido al suelo y luego se queda toda la mierda en nuestras calles”.

Desde la asociación de vecinos creen que todo tiene como punto en común la actitud de dejadez que el consistorio y la Generalitat han adoptado con relación al barrio del Raval. “Nos sentimos totalmente desamparados por las autoridades, nuestro barrio da asco, está sucio y es peligroso, y parece que éste es un problema que nadie quiere reconocer, pero existe”.

Reivindicación semanal

Ante esta situación de emergencia, los vecinos del barrio y en concreto de la zona de la Riera Baixa y la calle Hospital han manifestado su intención de hacer una movilización semanal con el objetivo de conseguir más medidas protectoras para el barrio.

En general, el barrio reclama más presencia policial, tanto de Mossos d’Esquadra como de Guàrdia Urbana, para poder controlar, sobre todo, los principales puntos de conflicto, tanto a nivel de narcotráfico, robos, violencia o suciedad. Los vecinos aseguran que los robos han aumentado y que el modus operandi de las mafias que operan en la zona cada vez es más agresivo.

Por eso, un grupo de vecinos de la Riera Baixa ha decidido llevar a cabo una cacerolada cada sábado, a partir del próximo 4 de mayo.

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