Atentado yihadista: el sargento que se convirtió en el héroe de Cambrils

El sumario por los atentados terroristas del 17-A revela la heroica actuación de un sargento del ARRO que, jugándose la vida, rescató a dos mujeres mal heridas que se encontraban a escasos centímetros de uno de los yihadistas abatidos y que llevaba adherido a su cuerpo un aparente artefacto explosivo.

Es un sargento de los Mossos d´Esquadra cuyo nombre, número de placa e imagen conviene preservar.

No así su voz que es la que se escucha en aquellos vídeos grabados por ciudadanos anónimos durante los sucesos de Cambrils: “¡Quieto, policía, quieto, quieto!”, le decía a uno de los yihadistas armados con cuchillos y con un chaleco repleto de lo que parecían explosivos hasta que abrió fuego contra él.

Al mando del operativo

Era la una de la madrugada del día 18 de agosto de 2017. Un coche ocupado por 5 miembros de la célula había sido interceptado por los Mossos. Un agente logró abatir a 4 de los terroristas.

El quinto cayó ante el fusil semiautomático del sargento. 500 metros más allá. Por lo tanto, en aquella avenida cercana a la playa, había dos puntos de conflicto.

“Neutralizado el terrorista”, el sargento pidió permiso para desplazarse a la zona donde se había producido el enfrentamiento de otros agentes de los Mossos con los cuatros terroristas. Los mandos autorizaron al sargento a que se desplazara. Y al llegara al lugar tomó las riendas del operativo.

 

Para empezar pidió un informe de situación al agente que había disparado contra los 4 terroristas. Éste casi no podía hablar.

Trascurridos unos instantes le puso al corriente de lo sucedido y de la situación, y del sargento desplegó un anillo de seguridad y procedió al desalojo gradual (de 5 en 5 personas) de los bares y restaurantes que habían servido de refugio para proteger alos atemorizados ciudadanos que se encontraron en cara como los terroristas.

Actuación valiente

El sargento ordenó registrar esos locales y la playa y, mientras eso sucedía, con los cadáveres de los yihadistas en plena calzada, una doctora del SEM informó al mosso de que una mujer se encontraba mal herida a escasos centímetros de uno de los yihadistas, el que parecía llevaba el artefacto explosivo más aparatosos adosado a su abdomen.

El sargento dispuso un cordón de seguridad y se acercó hasta ese cuerpo que bien podría a haber sido una bomba en ciernes para rescatar con susbrazos a la víctima.

Regresaron al punto de seguridad pero la doctora, de nuevo, advirtió la sargento de que no era una, sino dos las mujeres heridas.

Y el sargento volvió al lugar, sorteo el cadáver y el supuesto explosivo y, conteniendo la respiración, regresó con la segunda herida a la zona medicalizada donde fueron atediadas.

Las bombas eras ficticias. Pero eso no lo sabía entonces nadie. Lo cierto es que ese policía y sus compañeros se jugaron dos veces la vida por ayudar a dos conciudadanas. Tipos así, enorgullecen a cualquier cuerpo policial.

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