Aplausos al jefe

Me refiero a la foto del aplauso/ola que le hicieron los miembros del gobierno al presidente Sánchez, cuando llegó de Europa, con su recortadísima asignación bajo el brazo

nuria gonzalez

No era posible que desde que empezó la pandemia todo el mundo se hubiera llevado sus aplausos excepto Pedro Sánchez. Ese despropósito tuvo solución, por fin, esta semana.

Pocas veces hemos asistido a un acto de peloteo tan exagerado y abochornante como el de hace un par de días, y del que dieron cuenta en portada todos los periódicos. Me refiero a la foto del aplauso/ola que le hicieron los miembros del gobierno al presidente Sánchez, cuando llegó de Europa, con su recortadísima asignación bajo el brazo.

Esperar al jefe para aplaudirle es una manera bastante ridícula de manejar las relaciones entre compañeros de trabajo. Pero ahora ya son todos y todas oficialmente aquellos para lo que fueron llamados, esto es, palmeros del gran líder salvador, a modo de focas de feria cuando les dan la pelotita.

Me pregunto qué estaría pasando, en ese momento, por la privilegiada cabeza de Nadia Calviño, una de las poquísimas personas que no ocupa su cargo por sus atributos de palmera pelotillera en el gobierno de la nación, justo unos pocos días después de que el maravilloso equipo negociador del presidente hiciera lo que parecía imposible: fracasar en una negociación europea, contando con el apoyo de Alemania, Francia e Italia, y dar al traste con su carrera política y profesional de un plumazo.

Eso era muy difícil, y sin embargo, lo hicieron. Fracasaron. Nadia Calviño perdió la votación y ahora Europa está en manos de los países “frugales”, que es el nuevo sinónimo de “paraíso fiscal”, “estado prostituyente” o “país euroescéptico”, como son Holanda, Luxemburgo, Irlanda, Polonia o Hungría. No es pequeño el desastre colectivo, pero, sin embargo, aplausos al jefe.

En serio que se me ocurren pocas cosas menos humillantes para un trabajador que acabar aplaudiéndole a un superior. Por respeto, por dignidad, por igualdad. Pero es que este jefe y su megalomanía extrema necesitan de mucho aplauso y que le digan cada día lo guapo que es. Ese es el principal mérito de sus colaboradores más estrechos, desarrollar a la perfección su papel de fan incondicional del líder, más que de servidores públicos del gobierno de un país. Y si no como muestra un botón, la portavoz que confunde el ave fénix con el gato fénix. La siempre impredecible Adriana Lastra. Pero es muy entusiasta.

Yo no soy capaz de imaginarme semejante numerito protagonizado por Angela Merkel, a su llegada al Bundestag, o al mismísimo Macron, y vean que el presidente francés también está encantadísimo de haberse conocido. Simplemente, no es verosímil que tal escena pueda pasar ni en Berlín ni en París ni en Roma ni en Lisboa ni en ningún donde la gente se respete a sí misma. La gente seria no monta circos mientras trabaja. Por respeto a los payasos que trabajan en el circo, les pido a los políticos que no hagan intrusismo profesional en ese sector, que ya bastante mal les están dejando el negocio.

Pero no piensen ustedes que eran sólo los compañeros de partido del presidente los que le hicieron la ola. Que va. De hecho, en primerita fila estaba el vice presidente segundo y los ministros y ministras de Podemos, a punto de descoyuntarse la muñecas en señal de lealtad absoluta. No vaya a ser que pierdan la confianza del líder y tengan que hacer el camino de vuelta al barrio, que en Galapagar se está mejor. O tuviera que volver a Galicia Yolanda Díaz después del desastre electora de hace 15 días. Mucho mejor aplaudir, y que se vea.

En honor a la verdad, no es el primer episodio de peloteo sublime que nos retransmite en directo este gobierno. Acuérdense sino, del video del pastel de cumpleaños para Irene Montero, y de todo su gabinete jugando a las casitas desde el Ministerio de Igualdad, a cuenta del erario público.

Es casi igual de cómico que aquel anuncio que, hace unos cuantos años, utilizó al Comité de empresa de Garvey, agradeciendo su buen trato a la familia Ruíz Mateos, poco antes de dejarlos a todos en la calle y quebrar el monopolio. Hasta se acuñó la coletilla “estás más vendido que el comité de empresa de Garvey”. Nos reímos mucho a su costa, pobre gente.

Y digo casi, porque en realidad no tiene ninguna gracia que el gobierno de nuestro país crea que el resto de la ciudadanía estamos igual, aplaudiendo como palmeros, mientras nos hundimos en la más absoluta miseria, que los 6.100 millones de euros anuales netos que nos han caído de Europa, (una vez hechas todas las cuentas reales) no van a paliar. O mientras la gente se vuelve cada vez más violenta en las calles y la convivencia está mucho más cerca de la hostilidad que de la solidaridad. O mientras asesinan casi a una mujer al día en la última semana.

Debe ser que los mortales no estamos ahora mismo para caer en el fenómeno fan. A ver si se enteran allá en las alturas.

3 Comentarios

  1. Ni se enteran en las alturas y parece que vosotros, tampoco estáis por la labor de enterar al pueblo de lo que realmente importa.

  2. La Festa de la «democracia política» a nivel de agenda mundial, es el pueblo y solo el pueblo, aunque no se entere,el único que tiene que pagar el despilfarro perpetuo de miseria, estafa y corrupción crónica.
    Para que sirven los (sirvientes de oligarcas),aparte de para comer y cagar.
    Pobre gente que salen corriendo a votar a gentes que ni les rinden cuentas ni miran por su bienestar.
    El pueblo tiene lo que se merece, se podía decir..

  3. El mundo actúal ya no va de derecha, o izquierda, se debe a una agenda globalista supranacional, dónde el voto de las personas a nivel general, (elecciones)ya no vale para nada,las Adrianas, yolandas y demás títeres,solo son el circo del Y tu más, para enfrentar al pueblo en el odio y rememorar una guerra Comodín, de hace 83 años para seguir incitando al que no sabe que, este mundo cambió, para peor.
    España en pocas décadas podrá tener una criminalidad terrible,si está política miserable actúal,no ejecuta leyes efectivas.

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