Antifascistas y ultras de derecha protagonizan otra noche de altercados

Mientras que antifascistas y miembros de la extrema derecha aumentaron la tensión en la plaza Artós (Barcelona), los CDR organizan una concentración pacífica y ambientada en unas olimpiadas.

Antifascistas y ultras de derecha protagonizan otra noche de altercados

A media tarde de este jueves, a las 19:00 horas, los CDR convocaron una nueva concentración en el marco de las movilizaciones en contra de la sentencia. En este caso, los Comités hicieron un llamamiento para concentrarse en los Jardinets de Gràcia, en Barcelona, y propusieron, por redes sociales, que los manifestantes llevasen pelotas para jugar a las «Olimpiadas Republicanas». 

Mientras que en los Jardinets de Gràcia los más de 13.000 manifestantes se reivindicaban en un ambiento festivo y calmado, la plaza Artós, en el barrio de Sarrià, acogió una doble manifestación de grupos contrarios. Por un lado, un grupo de ultras de extremaderecha, luciendo banderas preconstitucionales y, por otro, un grupo de antifascistas. En medio, un cordón policial que tuvo que cargar en más de una ocasión contra los ultras que atacaban constantemente tanto a los contrarios como a los «rivales». 

A las 21:00 horas, los CDR dieron por terminada la concentración, que se había desarrollado con plena tranquilidad. Dos horas más tarde y reunidos en los aledaños de Rambla de Catalunya, calle Balmes y Rosselló seguían algunos de los manifestantes, quienes empezaron a construir, una noche más, barricadas y hogueras en el centro de la capital catalana, produciéndose las primeras cargas. 

Ultras, antifascistas, independentistas…

Al finalizar la concentración en la plaza Artós, estos ultras empezaron a desplazarse, bajando por Enrique Granados, cargados con palos, bates de béisbol y otros objetos contundentes a la «caza de independentistas». De hecho, un grupo de extremistas cargó contra un joven independentista que andaba sola entre Balmes y Rosselló. Fue precisamente cuando llegaron al centro de la ciudad, que empezaron las carreras y las persecuciones entre unos y otros. 

En pocas calles se juntaron los tres grupos, entre hogueras y barricadas. Se quemó mobiliario urbano y de terrazas —sillas y mesas— entre Rambla de Catalunya y calle Mallorca. También en Provença con Rambla de Catalunya, donde ardieron más contenedores, después de una carga de los Mossos d’Esquadra. Los bomberos de Barcelona, por cuarta noche consecutiva, tuvieron que sofocar decenas de hogueras, aunque con menos incidencias que en las noches anteriores. De hecho, algunas de las barricadas las formaron grupos de antifascistas. 

…y vecinos 

Por sorpresa de todos, algunos vecinos del Eixample bajaron a la calle para intentar disuadir, de forma pacífica, a los que, por cuarta noche consecutiva, se manifestaban de manera violenta por Barcelona. Muchos otros iniciaron una cacerolada improvisada en rechazo a las actuaciones y a la violencia ejercida en Barcelona a raíz de conocerse la sentencia. 

En otras ciudades catalanas

En Tarragona, según el canal de información 3/24, un centenar de jóvenes bajaron por la Rambla Nova de la ciudad y se dirigieron a la Plaza Imperial Tarraco llevando a cabo actos vandálicos y prendiendo fuego a contenedores. También increparon a los Mossos d’Esquadra. Por otro lado, en Girona, los Mossos d’Esquadra cargaron contra los manifestantes que se encuentraban delante de la subdelegación del Gobierno. En ambas ciudades se construyeron varias barricadas y se tiraron objetos contra los agentes de los Mossos y de la Policía Nacional. 

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