Antidisturbios: la policía de verdad, no de película

eltaquigrafo.com se adentra en las tripas de la UIP (Unidad de Intervención Policial), coincidiendo con el estreno de la polémica serie 'Antidisturbios', de 'Movistar+', y constando como sus agentes son policías en constante formación y nunca sujetos a estereotipos.

La figura del policía antidisturbios y, en especial, su trabajo de preservación del orden público y control de masas siempre ha despertado muchas opiniones y controversia. Por un lado, están los que defienden la intervención policial en caso de desorden público, disturbio o situación de riesgo para la seguridad ciudadana y, por otro, los que consideran dichas actuaciones una medida desproporcionada y limitadora de las libertades de manifestación, reunión y expresión. El eterno debate.

Sin embargo, a diferencia de lo que buena parte de la opinión pública cree, las Unidades de Intervención Policial (UIP) del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) «están constituidas y entrenadas para tratar de evitar el enfrentamiento». Aunque, está claro, que «del dicho al hecho» siempre hay un trecho. Y ellos, en su argot, los ‘uiperos, conscientes de ello, son los primeros interesados en romper estereotipos y mostrarse transparentes, sin esa aureola de seres fríos, violentos, robotizados y ‘farloperos’que parte de la sociedad les encasqueta. Así que, sea por lo que sea, y con el objetivo que sea, esta redacción pudo entrevistarse con tres agentes de la Unidad Jaguar (indicativo por el que se conoce a la UIP de Barcelona). Tres agentes de distinta jerarquía y perfil, pero que en común —y podríamos decir que, por encima de todo— tienen la estima por su trabajo y la defensa incuestionable del orden público y el bien común.

Mucha formación para muchos riesgos

El Inspector Jefe (jefe de la Unidad), el Inspector Jefe de Grupo, y una Oficial (jefa de Equipo),como no podía ser de otro modo, propugnaron su trabajo y agradecieron la comprensión de muchos: «quien conoce bien el funcionamiento de las unidades de intervención sabe que son unidades muy disciplinadas, de alta intensidad, con exámenes anuales y bianuales, prácticas y reciclajes trimestrales, enfocados a demostrar que seguimos siendo psicológica y físicamente estables para revalidar, de este modo, nuestra plaza. Para estar en la UIP se necesita tener la cabeza muy amueblada», explicaba el Inspector jefe de la Unidad de Intervención de Barcelona, un veterano que lleva desde 2005 dedicando su vida al orden público.

«Trabajamos bajo mucha presión, en situaciones límite y, aunque algunos lo pongan en duda, hay que tener mucho autocontrol. Es muy fácil traspasar la línea entre lo considerado una buena y una mala actuación y todos, aunque no lo busquemos, podemos tener una de esas», se sinceraba el Inspector Jefe de Grupo, un joven que, con tan solo dos años en el cuerpo, tiene una medalla de reconocimiento, tras participar en el despliegue contra las protestas postsentencia acaecidas el pasado octubre de 2019, en Barcelona.

Y es, precisamente, el recuerdo de esos días de máxima conflictividad en las calles de Barcelona —algo que, aseguran, no tiene precedentes similares— que se ha propiciado un escenario no del todo favorable (a ojos de la opinión pública) para los policías de intervención en Catalunya y, en especial, para los de la Policía Nacional. Aunque esa sea solo una de sus funciones, lo cierto es que las intervenciones en orden público son la ‘tarea’ más recordada y señalada por el subjetivo límite entre lo socialmente aceptable y lo inaceptable.

Ellos mismos, los entrevistados, lo reconocen. Aunque no se sienten menospreciados por la mayoría de la sociedad, son conscientes del eterno debate que existe alrededor de sus actuaciones y, por ello, remarcan la importancia de no caer en prejuicios y entender que ellos actúan cuando «se ha perdido el control de lo que se conoce como orden público».

La mediatización de unos estereotipos

«Somos personas con sentimientos y, obviamente, no nos gusta tener que ejecutar ciertas intervenciones», añadía el Inspector Jefe de Grupo. Los tres coincidieron en asegurar que las más que cuestionadas cargas son la última opción y, por suerte, la menos frecuente, aunque «la más llamativa y la que más vende».En este sentido, cargaron con el papel de ciertos medios de comunicación a los que acusaron de popularizar y mediatizar unos estereotipos sobre los agentes que componen las UIP. Estereotipos (personas agresivas, perturbadas, deprimidas, sin escrúpulos, drogadictas) que lamentan que se hayan trasladado a la serie Antidisturbios (de Rodrigo Sorogoyen), de Movistar+.

Sin buscarlo, las declaraciones a este medio de los tres agentes coincidieron en el tiempo con el estreno de esta nueva serie de ficción, basada en las vidas de un equipo de ‘uiperos’asentado en Madrid. Ficción que, bajo el parecer de los entrevistados, «fomenta unos estereotipos irreales; no hay ni uno normal». Afirman que estos casos son una minoría absoluta, «un porcentaje muy pequeño entre los 2.400 antidisturbios del Cuerpo», aunque, ciertamente, muy llamativo.

La importancia de la jerarquía y la amistad

Conscientes de la fina línea que separa una buena de una mala actuación y de lo fácil que es caer en los estereotipos, la UIP da mucha importancia a la disciplina, la jerarquía y la cadena de mando. En España, la UIP se considera un colectivo de élite dentro de la policía, formado por 2.400 miembros, divididos en 12 unidades y 52 grupos. Cada grupo consta, a su vez, de tres subgrupos, cada subgrupo de dos equipos y cada equipo de seis componentes. 

«Es importante saber qué papel ocupas en la Unidad, porque se te asignarán unas tareas concretas y toda actuación esta minuciosamente fiscalizada para poder dar una buena respuesta en caso de obrar de forma errónea», detallaba el Inspector Jefe de Grupo. Pero, a pesar de esta marcada (y según ellos, resolutiva) jerarquía, lo cierto es que reconocen ser una familia. «Acabamos siendo como una hermandad,pasamos muchas horas juntos, en horarios, a veces, titánicos. Todos tenemos mucha vocación y eso nos une mucho», reconocía la Jefa de Equipo.

Cabe tener en cuenta que, aunque la Unidad de Barcelona trabaja de forma algo distinta —por el reparto de competencias con los Mossos d’Esquadra—, estar en una Unidad de Intervención Policial exige total disponibilidad horaria y espacial, pues se suele viajar mucho y eso no siempre es compatible con la conciliación familiar.Por eso, es vital sentirse a gusto con tu equipo de trabajo, insisten. En sus casos, los tres están lejos de sus ciudades natales, incluso de sus familias, pero su decisión es firme y, en todos los casos, dejaron parte de sus vidas atrás para servir (con visible orgullo) en la UIP de Barcelona.

El día a día en la UIP de Barcelona

A pesar de que la Unidad asentada en Catalunya comparte competencias con los Mossos d’Esquadra —cuya relación, reconocen, es muy buena— los agentes entrevistados coinciden en destacar la gran posibilidad a nivel formativo que les otorga su destino en la Ciudad Condal. «Estar destinado en Barcelona implica tener menos competencias, aunque solemos trabajar codo con codo con los Mossos, pero, a la vez, la oportunidad de formarnos continuamente».

La Unidad Jaguar tiene tiempo para entrenar, formarse, hacer prácticas de tiro, practicar despliegues en sus instalaciones de Zona Franca y, mientras, colaborar con los Mossos en entradas y registros, macrooperativos que persiguen a organizaciones criminales de ámbito transnacional y, en definitiva, dar soporte logístico y de personal a otras unidades especializadas del CNP.

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