¿Alguien tiene un neopreno para salir de fiesta?

“Se busca neopreno de manga larga para salir de fiesta. Imprescindible que sea resistente a pinchazos. Insisto sólo se requiere para actividades relativas al ocio nocturno hasta que nuestra sociedad recupere la poca conciencia que le quedaba”

¿Alguien tiene un neopreno para salir de fiesta?
Los casos de sumisión química han aumentado en los últimos días, registrándose múltiples casos en Barcelona Bilbao o Ibiza / Archivo

“Se busca neopreno negro de manga larga para salir de fiesta. Imprescindible que sea resistente a pinchazos. Si puede tener algo de “brilli-brilli”, mejor. Insisto sólo se requiere para actividades relativas al ocio nocturno hasta que nuestra sociedad recupere la poca conciencia que le quedaba”.

Obviamente, es ironía. Pero la situación es tremendamente frustrante. A los consejos de nuestras madres de “cuidado con el vaso, que no te echen nada en la bebida” o “no hagas caso a desconocidos y no te separes del grupo”, ahora el repertorio de frases maternas que se dicen antes de salir de fiesta también incorporará: “cuidado no te pinchen y te droguen, porque estamos rodeadas de perturbados violadores, machistas y misóginos que sólo pueden mantener relaciones sexuales por la fuerza y bajo sumisión química porque no hay mujer, ni hombre, ni ser vivo que les aguante”.

El modus operandi

Así que sí, si las mujeres ya teníamos dificultades en la vida ahora se nos añade una más: el pinchazo. En Catalunya, los Mossos d’Esquadra investigan al menos 17 casos. En Ibiza también se han registrado varios y en Bilbao, al menos, una docena. El modus operandi siempre es el mismo: mediante una jeringuilla se pincha a las jóvenes que están de fiesta, se les introduce una sustancia estupefaciente, aún sin identificar, y a los pocos minutos las víctimas quedan semi inconscientes. Pim, pam pum, sumisión química para todas… menudo hit del verano.

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Por suerte, como el pinchazo se nota, porque los agresores no son precisamente enfermeros cualificados, antes de ser violadas, agredidas o vete tú a saber qué, las víctimas tienen tiempo de alertar de que algo extraño ha sucedido.

Testimonios reales

Las jóvenes que han aparecido en los medios, como en el caso de Míriam, una chica de 20 años que pincharon en la discoteca Arena Classic de Blanes (Barcelona), explican que tras quedar en un estado de semi inconsciencia sienten que deben obedecer todo lo que las otras personas les dicen. Un efecto parecido al que ocurre tras consumir burundanga. Gracias a Dios, en todos los casos, estas “otras personas” eran sus amigas y el personal de la discoteca que las ha atendido a la espera de los cuerpos policiales y los servicios de emergencias. Pero, imagínense las consecuencias si los agresores son más rápidos.

Un peligro con muchos interrogantes

Y no sólo es un peligro por lo que pueda venir después del pinchazo, sino por el pinchazo en sí. ¿Qué tipo de sustancias están introduciendo? ¿Qué drogas son? ¿Dejan secuelas? Por ahora, todas las víctimas se han recuperado sin problema de los efectos de la droga, pero ¿y si no? Las instituciones y los cuerpos policiales han lanzado consejos y recomendaciones en caso de pinchazo, así como un protocolo de actuación integral que aglutine a todos los sectores afectados: ocio nocturno, policías, centros sanitarios, taxistas o transporte público. Lo que no puede pasar, como le pasó a Míriam, es que en el Hospital no le sepan decir que sustancias le habían introducido por falta de pruebas.

Y es que me parece entre indignante, deprimente y surrealista que en pleno siglo XXI nos hayamos vuelto tan medievales (con todos mis respetos a esta imprescindible etapa de la historial mundial) que vayamos «envenenado» al personal con total impunidad. ¿En qué tipo de seres nos estamos convirtiendo? Obviamente, violar, robar, agredir, maltratar está mal, pero drogar a alguien con intención de cometer otro delito sobre esa persona me parece el summum de la degradación de nuestra especie.

Se dice que son franceses

Con todo, las primeras informaciones oficiosas apuntan a que se trata de una práctica que ha traído el turista francés y que por eso se ha registrado en zonas donde se concentran mayor número de turistas de esta nacionalidad, como Lloret de Mar o Salou en el caso de Catalunya. En esta era en la que vivimos nos encanta «cargar el muerto» a los demás. Pero sinceramente, el origen es lo de menos… algo como sociedad estamos haciendo mal, muy mal, para llegar a estos extremos. La educación y el respecto empiezan a ser bienes de lujo. Se está drogando a mujeres en una absoluta invasión de su integridad física, que no pueden hacer nada para defenderse.

Quizá no nos queda otra que revisar bolsos, bolsillos y mochilas antes de entrar en cualquier local de ocio nocturno porque parece que sólo aprendemos a base de imposiciones restrictivas y sancionadoras, ignorando las normas de convivencia necesarias para vivir en sociedad. Así que bueno… a la espera de que alguien hago algo y mientras recuperamos la poca decencia que nos quedaba, si alguien tiene un neopreno… ¡me lo pido!

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