Albert López: «¿Cuándo prescriben los delitos de sangre?»

R. Palacios, agente de la Guardia Urbana, explicó que Albert López y otro compañero estuvieron discutiendo sobre cuándo prescribían los delitos de sangre. Este mismo agente confesó haber sentido miedo de Albert: «cada vez tengo más claro que ha sido él».

Albert López: «¿Cuándo prescriben los delitos de sangre?»
Albert López coacusado junto con Rosa Peral en un momento del juicio | EFE

Durante la sesión de este martes por el «Crimen de la Guardia Urbana», además de Tanya. A. (amiga de Rosa Peral desde su paso por la cárcel de Wad-Ras), también comparecieron varios amigos y compañeros de Rosa, Albert y Pedro en la Guardia Urbana de Barcelona (GUB). Uno de ellos, R. Palacios, reconoció haber sentido miedo de Albert López, el coimputado por el asesinato de Pedro Rodríguez. 

El agente, pese al distanciamiento que existía entre éste y la acusada, se interesó por el estado de Rosa tras conocerse el hallazgo del coche calcinado de Pedro y, el jueves 11 de mayo de 2017, la visitó en su domicilio. Una vez juntos, Rosa le confesó sentir miedo por Albert y le insinuó que él podría haber sido el autor de la muerte de Pedro. La acusada le enseñó unos mensajes y le aseguró temer por ella y sus hijas. 

Palacios no quiso escuchar más. En sede judicial, reconoció haber tenido mucho miedo de Albert, sobre todo al recordar que el acusado y otro compañero, días antes de cometerse el crimen, habían discutido sobre la prescripción de los delitos de sangre. El compañero, que declaró inmediatamente después, no recuerda dicha conversación, aunque no la desmiente. Con todo, Palacios se quiso desvincular del tema y recomendó a Rosa que declarara ante los Mossos, pues, como Rosa, sintió miedo real.

Restos de sangre (menstrual)

Este martes, también declaró una agente de la unidad de investigación de la Guardia Urbana que, anteriormente, compartió unidad con los dos agentes del cuerpo acusados de asesinar a Pedro y que, el 6 de mayo del 2017 —cinco días después del crimen—, encontró manchas de sangre en casa de Peral, donde había ido para animarla tras el asesinato de su pareja.

Ha detallado que encontró una mancha de sangre en una toalla y restos de sangre fresca junto al zócalo del baño, y que al ser un sangrado reciente preguntó a la anfitriona si se había herido: «Me dijo que la perra tenía la regla, y era justo donde estaba sentada la perra. No me pareció una respuesta descabellada. De las toallas me dijo que mantenía relaciones sexuales con su pareja, Pedro, y que para no manchar la cama ponía las toallas». Ciertamente, dos años después del gran hallazgo, prueba que justificó el encierro a prisión de Rosa Peral, los análisis han desvelado que se trata de sangre menstrual de la acusada.

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