Al coronavirus no le gustan los niños

Según un grupo de expertos que recorre los hospitales de nuestro país, informando y aconsejando sobre el nuevo coronavirus, el virus todavía no habría afectado a ningún menor de 18 años. Se desconoce si este colectivo lo padecería de forma asintomática.

Al coronavirus no le gustan los niños
Los niños podrían padecer la enfermedad de forma asintomática

Un grupo de expertos infectólogos, acompañados de profesionales en la prevención de enfermedades víricas, andan recorriendo los hospitales de nuestro país, informando a los sanitarios sobre hacia dónde se dirige el actual coronavirus y prevenir, así, que aumente el número de contagiados.

En España, los afectados por este virus aumentan cada hora, alcanzando cifras que ya superan los 80 enfermos. Por supuesto, no todos ellos graves.

El SARS-Cov2, como se conoce al virus, o la COVID-19, como se conoce a la enfermedad en sí, de momento no ha afectado (al menos no está registrado) a ningún menor de 18 años. Este detalle es muy revelador para los investigadores, pues da información relevante sobre el nuevo coronavirus, que proviene de una familia de virus que mutan muy rápido. Los expertos no saben decir todavía si este colectivo, de niños y adolescentes hasta los 18 años aproximadamente, podría padecer la enfermedad de forma asintomática, es decir, sin síntomas aparentes y ser un mero transmisor del virus, sin ni siquiera saberlo.

El paciente tipo

A raíz de los millones de casos ya registrados, los investigadores pueden empezar a ofrecer datos más detallados sobre el nuevo coronavirus en concreto, pues hasta ahora las informaciones que se daban estaban basadas en el último virus de esta familia, conocido como SARS.

De momento, aun sin determinar cómo se ha originado el virus, se puede empezar a afirmar que el paciente tipo, es decir, el colectivo que registra más casos es el correspondiente a un hombre de 45 años. Aunque, paradójicamente, el colectivo que más lo padece es el mismo que lo sufre de forma más leve, registrando un índice de mortalidad del 0,3%.

Y, aunque este coronavirus es menos mortal que otros anteriores, pues se mueve entre el 2 y el 3%, su capacidad de transmisión y afectación respecto a los virus de su misma familia sería superior. Los pacientes que pueden presentar más riesgos son los que superan los 65-70 años, sobre todo, aquellos con enfermedades cardiovasculares previas: infartos, enfermedades vasculares o cardiopatías.

Los expertos informan, a su vez, que, aunque el periodo de incubación es bastante largo —de 14 a 21 días—, el desarrollo clínico es mucho más rápido, siendo las primeras 48 horas claves para la evolución de la enfermedad. Las personas que han presentado más problemas, en la mayoría de los casos, los han manifestado ya durante las primeras horas de fiebre.

Contagio medio

Aunque nos encontramos ante un coronavirus potente a nivel de contagio —siempre respecto a otros virus de su misma familia—, se ha detectado que el virus se instala en lo que clínicamente se conoce como «gota media». Estas gotas son las que desprendemos al hablar, al toser o al estornudar, siendo las muy finas, las más contagiosas, y las grandes, las que menos.

La gota media que puede expulsar una persona con coronavirus no puede recorrer más de un metro o metro y medio. Aun así, es importante tener en cuenta que estas gotas se mantienen en la superficie donde caen y el virus puede sobrevivir por un tiempo fuera del cuerpo humano.

Por eso, según los expertos en la materia, es esencial mantener una buena higiene de manos antes y después de estar en contacto con mucha gente y antes de acercar las manos a zonas sensibles como la nariz, la boca o los ojos. Es por ello, que las mascarillas —aun haber una lucha por conseguir una— son inútiles en este caso. Son los enfermos y los sanitarios que mantienen un contacto más cercano con los afectados quienes deben llevarla para no contagiarse unos a otros.

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