Abusos y prostitución infantil en el cine La Calàndria de El Masnou

El Tribunal Supremo ratifica la sentencia de 23 años y 8 meses de prisión para el exgerente de varias salas del cine de El Maresme por varios delitos de abusos sexuales, prostitución y corrupción de menores

Abusos y prostitución infantil en el cine La Calandria de El Masnou
Según la sentencia, ha quedado probado que entre los años 2007 y 2011 Lluís G.M. contrató a varios menores de entre 13 y 17 años con el pretexto de repartir publicidad de las salas que regentaba / Facebook

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ratifica la condena de 23 años y 8 meses prisión para Lluís G.M., el exgerente de diversas salas de cine en la zona de El Maresme (Barcelona), como responsable de varios delitos de abusos sexuales, prostitución y corrupción de menores. Según la sentencia, ha quedado probado que entre los años 2007 y 2011 Lluís G.M. contrató a varios menores de entre 13 y 17 años con el pretexto de repartir publicidad de las salas que regentaba para luego abusar de ellos “aprovechándose de su inmadurez y de la posición de superioridad que ostentaba al ser su jefe”.

Del escrito también se extrae que el acusado llegó a mantener encuentros sexuales a cambio de dinero con alguno de los menores que contrataba. Concretamente, matiza la sentencia, llegó a abusar hasta en 15 ocasiones de uno de ellos a quien le pagó cantidades que oscilaron entre 30 y 50 euros a cambio de mantener relaciones íntimas.

Abuso sexual, prostitución y corrupción de menores

Con esta ratificación, los jueces del Supremo desestiman el recurso de casación presentado por el antiguo responsable de las salas de cine porque consideran que «hay pruebas más que suficientes para dar por probados los hechos». Y, de este modo, se ratifica la sentencia emitida en 2019 por la Audiencia de Barcelona que ya lo condenó a 23 años y 8 meses de prisión por tres delitos de abusos sexuales y dos delitos de prostitución y corrupción de menores además del pago, en concepto de responsabilidad civil, de una indemnización de 46.500 euros a sus víctimas.

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A raíz de la sentencia, el que fuera responsable de los cines (apartado de su cargo desde que se conocieron los hechos) también tiene prohibido acercarse a menos de 300 metros de las víctimas hasta siete años después de cumplir la pena de prisión.

Contrató a una prostituta para que mantuviese relaciones con los menores

El primer joven en ser agredido fue un menor de 17 años que llevaba ya un par de años trabajando para el acusado. Un día, aprovechando la confianza que se había generado entre ambos, Lluís G.M. le invitó a cenar con otro amigo a un local de Barcelona. Tras la cena, el jefe contrató los servicios de una prostituta para que tuviese relaciones con los dos menores (el trabajador y su amigo) mientras él miraba y se masturbaba. En un momento dado, mientras el menor agredido creía que estaba manteniendo sexo oral con la mujer, el acusado la apartó y empezó a hacerle una felación. Cuando el menor se percató del intercambio se apartó.

Dinero a cambio de sexo

La segunda víctima fue un menor de 13 años con discapacidad cognitiva. En fecha no determinada a finales de 2007, el acusado le contrató para repartir publicidad del cine La Calandria. Después de comenzar a trabajar, el acusado conocedor de su edad, su inmadurez y su discapacidad le propuso que le pagaría más a cambio de relaciones sexuales. A lo que el menor accedió. Así fue como Lluís G.M. y el menor mantuvieron más de quince encuentros sexuales a cambio de cantidades que oscilaron entre los 30 y 50 euros cada uno.

La mayoría de las agresiones se sucedieron en el interior del cine La Calandria del Masnou.  Además, el acusado llegó a solicitar a la víctima que le presentara a otros menores para hacerles el mismo tipo de proposiciones sexuales.

Porno y sexo en el cuarto oscuro del cine

La tercera víctima, con déficit de atención e hiperactividad, fue un joven de 13 años al que ya el primer día de trabajo el acusado le mostró fotos de carácter sexual y le practicó una felación hasta que el menor eyaculó. Esta situación se repitió hasta en siete ocasiones: el joven llegaba al cine para cobrar por el servicio de reparto de publicidad a lo que el exgerente de la sala lo conducía a una habitación y le practicaba una felación a cambio de dinero. En alguna ocasión, incluso, llegó a penetrarle analmente. El menor tuvo que ser atendido en la Fundación Vicky Bernadet (centro especializado en abuso infantil) debido al cuadro ansiolítico que presentaba tras los hechos.

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