17-A: horas después de la tragedia de Las Ramblas, la pesadilla se trasladó a Cambrils

Durante la sesión de este lunes, se pudo escuchar el relato de los agentes que se toparon cara a cara con los terroristas en Cambrils (Tarragona), escasas horas después del atentado de Las Ramblas.

17-A: horas después de la tragedia de Las Ramblas la pesadilla se trasladó a Cambrils
Mohamed Houli (izq.) y Driss Oukabir (derecha) en el juicio por los atentados del 17-A / EFE

Hacía tan solo unas horas que se había perpetrado el atentado de Las Ramblas. El conductor de la furgoneta, Younes Abouyaaqoub, había huido dejando a sus espaldas una escena desoladora, una ciudad rota y a todo un país en alerta. El terrorismo islamista había vuelto a atacar, esta vez en el corazón de Barcelona. Catalunya puso en marcha el “dispositivo cronos”. Se blindó y aumentó los controles policiales en puntos estratégicos para dar con él, con el huido. El Club Náutico de Cambrils fue uno de esos puntos. Esa noche se celebraba un concierto.

La investigación policial era todavía muy incipiente y poco se sabía del resto de miembros de la célula. ¿Cuántos eran? ¿Con qué armas se presentarían? ¿Dónde estaban escondidos? Esa noche se empezó a buscar a Moussa Oukabir, en paradero desconocido. Su hermano mayor, Driss – ahora observador del juicio tras la pecera de cristal de la sala de vistas de la Audiencia – había alquilado la furgoneta con la que se había cometido el atropello masivo, había sido detenido en Ripoll (Girona) y los pocos datos que se manejaban por entonces solo conducían a que previsiblemente Moussa y sus amigos tenían algo que ver.

El paseo marítimo de Cambrils (Tarragona) y, en especial el Club Náutico, merecieron esa noche de un control policial extra. Es por eso, por lo que una patrulla de seguridad ciudadana de dicha localidad se personó en las inmediaciones del Club para llevar un control de los coches y las personas que se acercaban a esa zona. Y de repente… “no me dio tiempo de reaccionar que vi como un coche, a toda velocidad, venía hacia nosotros. El capó del coche impactó sobre mis piernas y no pude hacer nada”, relata la agente de los Mossos d’Esquadra que quedó herida de gravedad después de que el Audi A3, conducido por la célula, se empotrara contra el control.

Herida de gravedad, sacó su arma y empezó a disparar

“Acto seguido pierdo el conocimiento. Lo siguiente que recuerdo es que estoy tumbada en el suelo, me falta un zapato, estaba sangrando por la cabeza.Miro a mi alrededor. Veo una señora en el suelo que no se movía y un coche volcado sin gente dentro. Veo unos individuos en el suelo con una especie de cinturones en el torax”. El coche que había volcado era el de los terroristas.

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Como pudo, pues luego supo que tenía un traumatismo craneoencefálico grave y una fractura en la tibia, se incorporó y empezó a disparar contra los jóvenes que se dirigían al Club. “Ahí es cuando me doy cuenta de que es un atentado”. Uno de los terroristas – Omar Hichamy – pasó por su lado en dirección opuesta al resto. Ella siguió disparando hasta que se quedó sin munición. “Uno se pone delante y empieza a mover los brazos y a hablar. No le oía, me pitaban los oídos del impacto. Con los brazos le dije que parara mientras se acercaba a mí. Se dio media vuelta”.

Cuando vio los terroristas a lo lejos, empezó a avisar por los canales internos de comunicación que había habido un atentado en el paseo marítimo de Cambrils y que ella estaba herida. “Había un silencio aterrador”, rememora. “Pensé que me quedaba ahí muerta”. Empezó a ver gente herida, ensangrentada y pensó en su compañero. No sabía si estaría vivo o muerto.

El agente abatió a 4 de los 5 terroristas de Cambrils

Ella entonces no lo sabía, pero su compañero estaba cerca de ella. Fue él quien abatió a cuatro de los cinco terroristas que iban en el coche. Tras el impacto contra el control, el agente se apartó y cuando vio como del vehículo volcado salían cinco jóvenes, armados y con lo que parecían chalecos de explosivos. “Veo que uno de ellos viene hacia mi corriendo con un hacha y gritando ‘allahu akbar’. Yo iba con el subfusil y cuando lo tenía a pocos metros disparé. No sé ni cuantos cartuchos tenía”.

Cuando cayó abatido, salió corriendo y tras él otras tres personas más “con intención de atacarme”. Cuando pudo apartarse el subfusil, cogió su arma corta y esperó a tenerlos encima para disparar hasta abatirlos. “Venían gritando y armados”, explica. Con los terroristas ya en el suelo, quedó en shock. No podía articular palabra, aun así, logró que una persona le dejara su móvil para alertar de su situación. En ese momento vio a su compañera en pie, ensangrentada y cojeando.

Desde entonces, ambos sufren estrés postraumático. A ella se le ha concedido la incapacidad total, él está a la espera. “Tengo mucho miedo a que me reconozcan y vuelvan a atacarme”, indicó con la voz rota y a escasos metros de Driss Oukabir sin la condición de testigo protegido. Él fue quien abatió a su hermano esa noche en Cambrils.

El terrorista se movió en dos ocasiones tras dispararle

Por otro lado, uno de los miembros de la célula, Omar Hichamy, se separó del resto y, cuchillo en mano, empezó a atacar a los transeúntes del paseo. En medio de su ataque se topó con una patrulla de paisano. “Al vernos uniformados, se dirió andando hacia nosotros. Desobedeció todas las órdenes así que tomé la iniciativa de disparar y ordenar a la línea que disparara”, explicó el mando de los Mossos que llegó tras la llamada de auxilio. El terrorista cayó.

Parecía haber sido neutralizado, sin embargo, empezó a moverse de nuevo. Se levantó, señaló con el puño al cielo, verbalizó consignas en árabe y siguió avanzando hacia ellos. “Con la mirada puesta en mí, me decía que me iba a matar”. Tras varios disparos, volvió a caer al suelo. Fue en ese momento, que los agentes de los Mossos desplegados en el luegar pudieron reorganizar sus posiciones para garantizar un área de seguridad 360º alrededor del joven. Pero no quedó ahí. Pasado un tiempo, según el testigo «dos o tres horas«, el terrorista volvió a moverse. Entonces fue abatido definitivamente. A todo esto, nadie sabía entonces que los artefactos que portavan eran simulados, por eso decidieron establecer unos perímetros ante el posible peligro de detonación. Si hubiesen sido reales muchos de los hoy presentes en la sala de vistas de la Audiencia Nacional no lo podrían haber contado.

Las actuaciones policiales de esa noche se alargaron hasta primera hora de la mañana. Los TEDAX llegaron para desarticular los presuntos dispositivos, se procedió al levantamiento de los cadáveres y se atendieron a los cientos de personas que seguían en shock en el paseo de Cambrils. Esa noche una mujer murió en el pase marítimo como consecuencia del atropello contra el control policial.

Driss pide salir de la sala por ansiedad

La sesión de este lunes ha sido especialmente dura por las vivencias recordadas por los agentes de los Mossos que vivieron en primera persona el enfrentamiento cara a cara con los jóvenes terroristas. También lo ha sido para Driss Oukabir que, tras la jaula de cristal, se le pudo ver especialmente nervioso, lloroso y con visible ansiedad. Pidió gritando desde su posición que quería abandonar la sala. No se le concedió. Acababan de relatar como su hermano pequeño, Moussa, bajó del Audi A3 esa noche dispuesto a matar y a morir a la vez.

2 Comentarios

  1. Que hable Otegui y pida quitar la Jaula de cristal, los proponga para el príncipe de Asturias por su rehabilitación y reinserción en cooperación con la justicia.

    • Y que hablen con el PSOE los grandes líderes imanes salafistas afincados en mezquitas Españolas y pidan que se hable el árabe como lengua oficial, en los colegios de Cataluña.
      Todo por su integración, memoria y dignidad.
      No más jaulas de cristal.

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