17-A: el constante latido de la amenaza terrorista, incluso en plena pandemia

Los Mossos d'Esquadra, la Policía Nacional y los expertos constatan que el confinamiento ha aumentado el riesgo de exposición a la propaganda islamista. Durante este periodo, se han llevado a cabo seis operaciones policiales contra el terrorismo yihadista, cinco de ellas, en Catalunya.

17-A: el constante latido de la amenaza terrorista, incluso en plena pandemia
Imágenes de algunos de los terroristas detenidos los últimos meses.

Han pasado tres años desde que Youness Abouyaaqoub irrumpió a sangre fría en La Rambla de Barcelona. Tres años desde que el resto de la célula —el de mayor edad tan solo tenía 22 años— asaltó con cuchillos el paseo marítimo de Cambrils (Tarragona). Tres años de las 24 horas de mayor temor terrorista en España, tras los atentados del 11 de marzo de 2004, en Madrid.

El terrorismo yihadista amenazaba a Europa y se percibía lejos de constituir, también, una amenaza para España, mucho menos, para Barcelona. Se hablaba con temor de los últimos atentados vividos en Paris o Bruselas, del latido constante de la amenaza terrorista, pero siempre desde una perspectiva lejana y ajena. El 17 de agosto de 2017, Abouyaaqoub y el resto de yihadistas catalanes, porque la mayoría de ellos nacieron en Ripoll (Girona), impactaron contra ese pensamiento lejano y convirtieron el temor en una pesadilla real. La muerte de esas 16 personas cayó como un jarrón de agua fría sobre toda una sociedad que se creía ajena a esa amenaza. Y, aunque la pandemia del coronavirus haya centrado todas las miradas durante los últimos meses, tres años después de esa tarde de agosto, el grado de alerta que valora el riesgo de sufrir un atentado sigue en el nivel de 4 sobre 5.

La amenaza durante el confinamiento

Y ha sido, precisamente, a raíz del reciente confinamiento por la pandemia del coronavirus, que Mossos d’Esquadra, Policía Nacional y expertos han constatado como durante este periodo de encierro ha aumentado el riesgo de exposición a la propaganda islamista. En los últimos meses, se han llevado a cabo seis operaciones policiales contra el terrorismo yihadista en nuestro país, cinco de ellas en Catalunya. Según los expertos, el confinamiento y la posibilidad de pasar más horas delante del ordenador, fue utilizado por la Dáesh para entablar contacto con sus lobos solitarios.

«Les incitan a salir a la calle el día que estén dispuestos a ello y empezar a apuñalar a todo aquél con el que se encuentren», asegura el jefe de la Unidad de Terrorismo Internacional de la Guardia Civil. Ocurrió a principios de abril en Francia. Un hombre entró con un cuchillo en dos comercios, mató dos personas y otras cuatro resultaron heridas. Se investiga como un ataque yihadista. En Barcelona, cinco presuntos atentados fueron frustrados gracias a una intervención policial a tiempo. La mayoría de los detenidos fueron ‘lobos solitarios’ que se habían radicalizado durante los últimos meses y que, según la Guardia Civil y la Policía Nacional (CNP), en al menos dos casos, se tenía la creencia de que iban a atentar de forma inminente.

Radicales y ‘lobos solitarios’ en Catalunya

El pasado 8 de mayo, tras un primer operativo en el marco de la lucha antiterrorista en Almería, los Mossos d’Esquadra detuvieron en el distrito barcelonés de Ciutat Vella, a un ciudadano marroquí seguidor de la organización yihadista Dáesh y profundamente radicalizado, en una operación conjunta con las autoridades marroquíes y el FBI estadounidense, y que, según destacó el Ministerio de Interior, permitió prevenir la comisión de un posible ataque terrorista inminente. El detenido presentaba y publicaba en redes sociales, desde hacía al menos cuatro años, indicios de su radicalización y afinidad a grupo terrorista. 

Según la Benemérita, hasta el estado de alarma, el investigado vivía bajo «una apariencia de discreción, tanto en el plano físico como en el virtual, y en ningún caso lo identificaban como un actor crítico». Con el confinamiento, activó «de manera altamente llamativa y preocupante» —según la Guardia Civil— su proceso de radicalización. Los especialistas antiterroristas «estaban muy encima de él» porque había adquirido un nivel de radicalización muy alto y temían que, en cualquier momento, pudiera pasar «a la acción». El seguimiento, además de físico en las semanas anteriores a su detención, se centraba en su actividad en Internet. 

Un mes más tarde, el 5 de julio, el Cuerpo Nacional de Policía detuvo en Badalona a tres personas por su presunta participación en los delitos de captación y adoctrinamiento con fines terroristas. La investigación, liderada por el Juzgado Central de Instrucción, número 3, y la Fiscalía de la Audiencia Nacional, se saldó, además, con la intervención de numeroso material electrónico, telefónico y documental que, aunque sigue siendo analizado por los agentes, ha permitido relacionar a los tres detenidos con la radicalización e inmersión en el ideario yihadista de un ciudadano de origen marroquí que se desplazó a Siria para integrarse en la organización terrorista Dáesh, falleciendo como combatiente poco tiempo después.

Según la información que manejan los agentes de la Brigada Provincial de Información de Barcelona, coordinada con la Comisaría General de Información, los tres detenidos —en prisión por orden del juez— se dedicaban a captar, reclutar y adoctrinar a nuevos adeptos para grupos yihadistas.

Así, según informa el CNP, los detenidos habrían mantenido reuniones periódicas con un reducido grupo de personas a las que aleccionaban con mensajes sobre la instauración del «Califato universal».

Operación Alejandría

A mediados de julio, con la detención de dos hombres de nacionalidad argelina en el barrio de la Barceloneta, los Mossos d’Esquadra pudieron dar por finalizada la ‘operación Alejandría’ que, ya en enero de 2019, permitió detener a 19 personas, de las que cuatro siguen en prisión provisional, presuntamente vinculadas con una célula terrorista aposentada en Barcelona. Ya entonces, la investigación policial permitió descubrir que el presunto grupo terrorista había empezado a fabricar explosivos y a obtener armas. Todo el operativo, dirigido por la Comisaría General de Información (CGI) de los Mossos, giró en torno a la figura de Berkan Azizi, un argelino con un pasado como carterista. De hecho, la mayoría de los arrestados en enero de 2019 eran carteristas de origen magrebí afincados en Barcelona y que, según fuentes policiales, se habían radicalizado.

La detención de los dos últimos radicales se produjo a primera hora del pasado 14 de julio, en un operativo en el que participaron más de 100 agentes y que se desarrolló en dos puntos del barrio costero de Barcelona: el cruce de la calle Maquinista con Baluard y, a pocos metros de ahí, en la plaza Pompeu Gener.

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